jueves, 22 de noviembre de 2012

UN INTREPIDO VIAJE A LA SELVA DEL PACIFICO COLOMBIANO


Por: Juliana Caicedo López



San Cipriano, un pueblo pequeño situado a 3 km del municipio de Córdoba, la única forma de llegar a él es a través de una bruja, un carro de balineras que se desliza con gran velocidad por las vías del tren; la ruta bordea paredes tapizadas de todas las tonalidades de verde, maravillosas caídas de agua que salen de entre las montañas, palmas de chontaduro, flores silvestres, personas pasando y saludado cual amigos. Este es un lugar maravilloso para ir a pasar un fin de semana inolvidable, con 8.564 hectáreas y 577 habitantes, que harán de la visita una estadía sin igual, con paisajes hermosos, aventura al máximo, comida deliciosa y gente amable.

Se puede encontrar el Rio san Cipriano y Escalerete, que es el segundo río más cristalino y puro del mundo, declarado así en 1981; grandes cascadas, piscinas naturales de más de 15 metros de profundidad e infinidad de senderos ecológicos, la práctica del tubbing en el rio, que es un neumático que hace función como flotador, suben los senderos monte arriba con él y luego descienden por la corriente del río; esta es una práctica muy común para los habitantes y visitantes de la zona. Es un lugar ideal para el descanso y disfrute de la naturaleza.

Este pulmón del Valle del Cauca, cuenta con una gran biodiversidad de especies de flora y fauna. Dentro de la flora están el sande, chanol, chaquiro, popa, sangre gallina, entre otros; en la fauna podemos encontrar tigres, leones, armadillos, guatines, tucanes, y mucho más adentro de la selva, pumas, osos perezosos, y más. La reserva cuenta con once charcos y tres cascadas, pero no todos son de fácil accesibilidad.
El lugar es un bosque húmedo tropical, con una temperatura media de 29°C, la altura sobre el nivel del mar mínima es de 100 mts y máxima es de 120 mts, tiene una precipitación media de 6.574 mm/año.

Los turistas tienen 3.500 metros de la reserva a su disposición, por donde se pueden realizar caminatas por senderos que se conectan unos con otros, el lugar presenta 89 establecimientos de hospedaje, restaurantes, bares, tiendas y discotecas.

La gastronomía de la región se caracteriza por la variedad de platos de comida de mar y de río, las personas nativas son las únicas que tiene derecho a pescar en el río, pero sólo para su consumo personal, no para la distribución, ni para la venta; los establecimientos de comida traen sus productos desde Buenaventura, por eso casi no se consigue carne, porque traerla desde allá sale más costoso, además ¿Quién va al pacifico a comer carne?, por eso los platos típicos son con pescado. Uno de los clásicos es el "Encocado de muchillá", un tipo de camarón de río preparado con sala de coco y cocinado a fuego lento. Las bebidas espirituosas típicas de la zona son, el viche (licor a base de caña de azúcar), el tumbacatre (la palabra habla por sí sola) o el arrechón (también llamado el viagra del Pacífico). A medio camino en vagoneta desde Córdoba y en diversos puntos de San Cipriano los lugareños venden estas bebidas tradicionales.

La economía de la zona la mueve únicamente el turismo, el cual inició en 1960, en promedio, el lugar puede recibir hasta 10.000 personas en un fin de semana, y si se dedican a hacer otra cosa, tendrían que abandonar el turismo, pues es algo que no se puede manejar solo y que es de mucho cuidado, entonces todas las personas nativas, que viven allá, giran en torno a él.
La CVC, Corporación Autónoma del Valle del Cauca, es la entidad ambiental que está a cargo del funcionamiento de la zona y de todo el departamento, en cuestiones ambientales; otras organizaciones que se encuentran involucradas en el lugar son: la Junta de Acción Comunal, la Fundación San Cipriano, el Consejo Comunitario de Córdoba, San Cipriano y Santa Helena, COEXAM, entre otras.

San Cipriano fue declarado Reserva Forestal Protectora de los ríos Escalerete y San Cipriano en 1979, generando con esto menos impactos ambientales en la región, y aumentando el nivel de turismo que ya se venía presentando.

La Reserva tiene varias personas a su cargo, como el señor Orlando Valencia, que es el guardabosques y es él quien conoce perfectamente la zona, sabe lo que pasa y sabe lo que debe hacer cuando se presenta algún problema, también están los señores que velan por la seguridad del pueblo, pero estos no son ni policías, ni vigilantes, ni alguaciles, ni nada, sólo son personas con conocimiento de la zona y el manejo de problemas, claro está que por ser un lugar tan pequeño y agradable, no se generan problemas de ninguna índole, claro que hay excepciones, pero eso pasa en todas partes y los métodos de castigar a quien cometa alguna infracción, son muy drásticos y severos; diferentes a los de la ciudad.

Los hombres trabajan en los recorridos de las "moto brujas", las mujeres en los establecimientos de alojamiento, restaurantes y tiendas, y algunos niños salen a ayudarles a los turistas con las maletas para recibir algún dinero a cambio.

Las personas son muy agradables y fiesteras, aunque también tienen un genio y una forma de pensar diferente a la de nosotros, por eso es bueno tratarlos bien y no ser ofensivos ni discriminativos con las palabras, generalmente, hay locales donde no para la fiesta, es decir, siempre hay personas tomando, bailando y escuchando música, de día y de noche; por eso es un lugar alegre y pachanguero.

La zona sufrió un gran cambio y una significante pérdida del caudal del río debido a la invasión de la minería ilegal al lugar, hace muchos años llegaron unos mineros en busca de los materiales valiosos que se encontraban en el fondo del río Dagua, en su búsqueda, destruyeron el ecosistema presente, dejaron escombros los cuales perdurarán años ahí antes de que se desintegren, el caudal del río por ese paso disminuyó,  se presentaron problemas respiratorios y enfermedades de distintos tipos en la comunidad, por poco destruyen la vía del tren, pues hay un pedazo en el que se puede observar que por un centímetro se llevan la vía con una máquina excavadora. Es muy diferente la minería ilegal y común que la minería artesanal, esta segunda se práctica constantemente en el sitio, por los habitantes, que andan por la reserva con sus bateas en las cabezas y con palas en sus manos para extraer el oro en pequeñas cantidades y así evitar daños en los ríos; la otra minería, busca los materiales en grande y así daña mas el lugar. Se pueden observar cuando se va en "las brujas" de Córdoba a San Cipriano, los huecos en la tierra o las desviaciones del río Dagua.  Después de ese problema, y cuando ya no pudieron sacar más, se fueron, y lo único que dejaron fueron destrucción y problemas para los habitantes del lugar; pero al pasar del tiempo se han ido recuperando poco a poco, volviendo a surgir y con ayuda de los turistas, siguen progresando.

Buenaventura, y con ella San Cipriano, no se reponen de las condiciones de extrema pobreza, desgreño administrativo y abandono estatal, que ya parecen ser el emblema de una región rica en recursos y con uno de los más bellos paraísos que pueda conocer un colombiano dentro de los límites del país.

A pesar de todo lo que ha vivido esta zona, ha podido sobrevivir y desenvolverse de una manera eficaz, sigue siendo reconocida y visitada por distintos tipos de turistas de diferentes partes del mundo, su río sigue siendo hermoso, y las personas siguen teniendo la misma alegría que los caracteriza.


Antes de realizar este viaje, uno se pregunta, ¿Qué es lo especial que tiene el lugar?, ¿Por qué la gente lo visita tanto?, ¿Sólo por el río?, ¿Por los chorros? ¿O qué es lo que tiene que llama tanto la atención? Pues, esas preguntas no tienen una respuesta fija, solo las responde cada persona cuando va  allá y experimenta todo eso, cuando ve y vive diferentes circunstancias; no a todas las personas les causa la misma impresión, a algunos les gusta más que a otros, pero eso está en cada quien y en los gustos que tenga.

Sencillamente un lugar maravilloso, todo el que va  allá, se ensucia, se moja, suda, se cae, es decir va es a pasar trabajo, pero esa es la experiencia de San Cipriano, esa es la verdadera esencia de realizar este espectacular viaje, con los animales haciendo sonidos prácticamente al lado de uno, con el miedo de que lo muerda una serpiente o lo pique un bicho raro, con la adrenalina por las actividades que se practican en el río, etc.; esa es la gracia del viaje. 

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